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Ya se empieza a aclarar, para beneficio de los de nosotros que no conocemos muchos de los detalles y trasfondos comunitarios relacionados al asunto de la masacre de Toa Baja. No es que todo regrese a la normalidad, como le dijo en su forma limitada de expresión el señor gobernador a un médico de Centro Médico al referirse a una niña víctima de lo que allí ocurrió, y tampoco que la cosa esta como para quedarse tranquilitos... pero por lo menos se explica un poco. Ayer muchos nos quedamos mudos ante lo que parecía ser una acto cometido por unos criminales sin tomar en consideración los muchos inocentes que se encontraban en el lugar. Pero la historia al interior es otra y un poco aclara o explica; que no hablo de justifica. Resulta que un exdueño de punto de la comunidad de Toa Baja en la que ocurrió la masacre, creo que Alexis le llaman, fue preso hace años por cargos relacionados con su oficio y ocupación. Cuando entró a la cárcel a cumplir su condena hizo arreglos corporativos o un fideicomiso con más fuerza legal que los que tienen los que hacen los gobernadores ricos cuando ocupan sus cargos y como parte de esa reorganización de sus negocios, acordó con un primo, el Rufo Semprit y dueño del bar de la masacre, La Tómbola, que corriera el punto dividiendo las ganancias mientras el terminaba con el "cargo" que le ocupaba. El dueño de la Tómbola, el señor Semprit, como sucede en esas cosas de la vida y de los puntos, en esas guerras y ejercicios de autoridad que se llevan a cabo cuando se ocupan esos puestos y posiciones, le tocó matar a un primo, hijo o hermano del preso Alexis. Y por la razón que fuera, seguro que porque sabía que Rufo le jugaba sucio a Alexis, Rufo lo hizo o mando a alguien a hacerlo; lo mató.
Desde la cárcel, el Alexis juró vengarse de Semprit cuando saliera. Salió hace 3 o 4 meses. La policía, los vecinos y hasta el alcalde admiten saber todo eso o haber oído sobre todo esos planes. Tanto lo sabían que tomaron medidas extraordinarias y todos se pusieron de acuerdo para reforzar la vigilancia policíaca en la comunidad y en particular en La Tómbola. Colocaron par de guardias de a pie frente al negocio. Guardias que curiosamente retiraron uno o dos días antes de la masacre. No me lo invento, esto lo dicen los propios implicados y los cita la prensa del país. Y resulta en el party de La Tombola estaba la familia y los amigos de Semprit, de modo que Alexis, aprovechó la reunión y en ánimo de la economía procesal, aprovechó la oportunidad; se vengó por la muerte de su primo o lo que fuera, liquidándole la familia al comerciante.... Ahora dicen que hay un contrato por la vida de Alexis. O sea, que no fue cosa de locos detrás de una persona sin ver que habían personas "inocentes" allí . Para Alexis los presentes no eran inocentes, eran familiares y amigos del objetivo y a su vez, en esa lógica y normativa de ley y orden del bajo mundo, eran a su vez, objetivos. Ah, ¿que son inocentes porque no le hicieron nada a Alexis? , ↕y que por tanto la venganza les cayó encima solo por ser parientes del objetivo?. Seguramente. Pero ese es el orden y la ley. Porque estaban allí en el party del primo. En el cachete del primo mafioso. ¿De qué otros modos se benefician del primo? ¿Son realmente inocentes porque no venden ni matan? O ¿son parte de ese complejo entramado de relaciones personales, comerciales y familiares que hacen posible la existencia y funcionamiento de esas ganagas? ¿Cuán amplia es esa red? ¿Cuántos con el silencio y la costumbre de mirar hacia otro lado formamos parte de ese entramado? ¿Es esa red de silencios y complicidad la forma en que funciona todo el país? Los de arriba con los suyos, unos hacen y otros apoyan o encubren, que es lo mismo. Los de abajo, no necesariamente con las drogas y el trafico, pero con los silencios y desvío de miradas ante los abusos e injusticias que ocurren a diario en nuestros centros de trabajo, y en nuestras comunidades participamos de la red de apoyo. Los ejércitos de cada partido, con la defensa ciega de los suyos porque de todos modos, todos lo hacen y el mío me salpica, funcionan bajo el mismo código de moralidad. ¿Qué diferencia hay entre un pensamiento y unos actos y los otros? Díganme porque yo no la veo.
Yaritza PD: Me esta curioso el silencio de los políticos en cuanto a la masacre. O sea, no amenazan ni insultan a los masacreros, o mafiosi que la llevaron a cabo. No les llaman crápula ni garrapatas. Aunque los tiros, los muertos y el trafico de drogas son asuntos más violentos que el uso de un epíteto o insulto aunque éste se refiera al oficio de la madre del insultado, tampoco los oigo indignados por eso. ¿Será que no son crápulas porque no los atacan y por el contrario los actores en este caso aportan a las campañas políticas municipales locales y nacionales y porque los mantienen donde estan? ¿En otras, no son garrapatas porque esos distinto a René le colaboran para las campañas y otras necesidades? O finalmente ¿será que también les tienen miedo y temen ser los objetivos de la próxima masacre y que ésta se lleve a cabo en el capitolio? mmmm
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Estoy muy de acuerdo con lo que dices sobre las actitudes en la sub-cultura que rodea el tráfico de drogas y la que se han hecho general. Me parece que hay mucha gente que piensa de igual modo, pero no se ocupan de llevarlo a discusión amplia.
Sobre el retiro de los policías a escasos días de la masacre, pienso que ya se esperaba que algo así sucediera. La policía sabía que estaba arriesgando a los que pusieran allí pues al parecer los días se le estaban acortando al nuevo Padrino.
La noticia del fiestón era el signo. La policía sabía lo que iba a pasar--y más aún, el que fuera el responsable que el antiguo Padrino estuviera en la calle: Sagardía. Que no se haga el pendejo ahora.
Sin embargo, todos -incluyendo los federales- sabían del punto y todo el dinero que se movía allí, pero nunca hicieron nada para eliminarlo. Ay, ya veo. Era que estaban esperando a que el antiguo dueño del punto hiciera la limpieza y ellos se lavaban las manos. Negocio redondo.