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Si hoy Puerto Príncipe es un enorme cementerio
para que los americanos hagan dinero,
para elevar sus tropas en el hemisferio,
una fuerza militar de ocupación
y no de alivio,
eco de Donald Runsfeld en Iraq,
buques equipados con misiles dirigidos,
y miles de los famosos Marines
ocupando tierra haitiana,
y Obama lo dice rodeado
de su gabinete de guerra,
convirtiendo a Port-au-Prince en base gringa
trayendo las tropas del territorio colombiano:
un violento terremoto ha golpeado a Puerto Príncipe
abriéndole la puerta a los americanos.
Estados Unidos sinceramente conmovido
acude a apoderarse de sus recursos,
colonialismo e imperialismo,
intervenciones militares,
extracción de su riqueza,
explotación a través de los siglos,
cuatrocientos mil africanos esclavizados
y traficados por europeos,
sublevados contra treinta mil
dueños blancos de plantaciones de caña y café,
primera gran revolución social del hemisferio,
derrotado el gran general de Napoleón,
olvido histórico,
verguenza histórica,
explotación y saqueo,
burla y engaño,
tragedia sin límite.
Si a la muerte le gustan los pobres,
y si a la muerte le gustan los gusanos,
digo que Francia tiene una deuda histórica con la isla,
pero, ¿es reconstrucción o autodestrucción?
¿países amigos o amigos del infierno?
¿privatización o motines de hambre?
En el empobrecimiento de Haití,
Estados Unidos dirige su plan:
control militar del aeropuerto.
Pero Haití no está pidiendo tropas,
está pidiendo ayuda,
brigadas humanitarias,
no brigadas militares.
Si Haití es un polvorín
para que los americanos hagan fiesta,
para sacar los cascos azules,
y controlar el gobierno,
envían una flota nuclear
disfrazada de ayuda,
al área de desastre,
a la operación de rescate,
a la olla de presión social,
a la pronta rebelión en Puerto Príncipe.
El Pentágono como protagonista,
el dueño del patio trasero,
capitalismo de guerra,
Complejo Militar Industrial,
halcones militaristas,
presencia militar en Colombia,
guerra por el control del área,
la Secretaria de Estado
con su corona de cuernos
hablando en Haití de ayuda
y no de su supervivencia futura.
Región de alto voltaje,
el drama de la guerra fría,
trampolín de Washington
en el Caribe.
Si la ocasión hace al ladrón
de usar la vieja causa moral,
de disfrazar la ocupación,
haciendo de Haití
metáfora de portaavión,
queda la ciudad del horror,
Puerto Príncipe,
llorando entre las cenizas, su dolor.
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