Cartilla de Rebelión Correo electrónico
Columnas - De visita
Escrito por Roberto Ramos-Perea   
Viernes 28 de Mayo de 2010 19:43


Lo primero es admitir que el país se jodió.
Una vez entendidos todos en esta irrefutable verdad, darnos cuenta de que todos hablamos el mismo idioma del fracaso y la decepción.
Si es así, entonces aceptar que las soluciones imponen también un mismo idioma para dilucidarse y ponerse en acción.
Porque el problema de las soluciones para un problema común, es que se manifiestan en idiomas diferentes de acuerdo a los intereses de cada sector convocado a solucionar.
Lo segundo es admitir que los puertorriqueños no sabemos lo que es la unidad.
Que los grandes fracasos de nuestra historia como pueblo se han dado porque nunca ha existido esa clara distinción -tan necesaria- entre ultrajador y ultrajado.
Que los grandes logros de nuestra historia se dieron, porque unos pocos ultrajados -que se dieron cuenta de que no tenían más que perder- se atrevieron señalar al ultrajador. Unos pocos.
Lo tercero es la cobardía de hablarlo.
En Puerto Rico, el punto de vista individual siempre ha sido mucho más valioso que el colectivo. Talón de Aquiles que el ultrajador utiliza sabiamente mediante la compra de conciencias, otorgación de contratos, promesas y chantajes, a las que se somete una sociedad insegura, temerosa, cobarde.
Hablar del estado del país es un delito. Delito que se paga con adjudicaciones de “socialismo”, “comunismo”, “nacionalismo”, “radicalismo”, y todas esas palabras que el gobierno usa como si fueran insultos. La criminalización de la disidencia es el arma favorita del poder fascista. Poder que ya hemos probado en Puerto Rico, sin saberlo.
Lo cuarto es el miedo a las armas del Estado.
Muchos puertorriqueños no quieren enfrentarse a las armas del Estado. Es lógico, están bien aceitadas, son manejadas por animales irracionales entrenados para matar, y se sabe -lo hemos visto por televisión recién- que están listas para matar. Y nadie quiere morir enfrentándose a ellas sin posibilidad.
Lo quinto es la inutilidad del llamado a la unidad.
Cada vez que algunos sectores llaman a la unidad, la primera pregunta que salta es “¿Quién va a dirigir la unidad?, ¿Este? ¿Aquel?, ¿El otro? Pues si es alguno de esos, yo no voy.” Entonces la unidad se disuelve en el interés de cada sector de ser “el líder” de la unidad. Como si la unidad necesitase urgentemente ese líder. Pues sepase que ese líder que tanto exigen las columnas de los analistas, no va a aparecer; “cuando el discípulo está preparado el maestro aparece” dice un viejo proverbio oriental, y Puerto Rico no está preparado para un líder porque Puerto Rico no entiende que la unidad no depende del ímpetu de una persona, sino de la manifiesta indignación de todo un pueblo. ¿No aprendimos esto con el Grito de Vieques?
Y añado, si algo aprendimos de los estudiantes en su proceso huelgario de este año, es que tales líderes son accesorios de una lucha, y que no tienen que estar todos de acuerdo para lograr un fin común. Lo que tiene que gozar acuerdo es el objetivo, la meta, el propósito. La tiranía del consenso de los líderes, termina por aplastar la mejor revolución.
Lo sexto es depender de los partidos políticos.
Si vamos a delegar sobre los partidos la obligación de dirigir una lucha, no sólo no tendremos lucha, sino que tendremos aliados convertidos en enemigos. Cada partido identifica un ultrajador diferente. Y quiere que “su ultrajador” sea el motivo de toda la lucha, porque quiere ser él, el único vencedor de este mal que él acomodó a la altura de sus fuerzas.
Lo séptimo es la falta de fe en el futuro.
La indignación, la decepción, la intolerancia, el natural egoísmo del derrotado, la sumisión del colonizado, son los síntomas visibles de un mal cocinado desde 1898. El puertorriqueño no admite que está enfermo. Para el abatido, el golpe siempre es humillación.
Entonces una natural decepción lo domina. ¿para qué pelear si las cosas se quedan igual? Muchos puertorriqueños no entienden que de la misma decepción nace la fuerza. Ciertamente las cosas no han cambiado en años de lucha, pero no por ello la lucha es peor que la sumisión. La sumisión es un acomodo seguro, creen muchos. Pero ante un poder ultrajador, no existe nada más seguro que la continuidad del ultraje.
La gente lucha cuando le tocan lo suyo. Pasa que muchas personas no quieren darse por aludidos en la ofensa. Prefieren quedarse “dados” antes de protestar una nueva ofensa. Tal vez, hacer evidente los golpes sea la mejor manera de crecer la fe en la lucha. Es hora de hacer los golpes evidentes, no de justificarlos.
Lo octavo, para el puertorriqueño, todo es análisis.
Debería serlo si se quieren vislumbrar salidas unitarias. Pero por su propia definición, el análisis separa las causas, las disecta y las fragmenta. Pero tanto lo hace, que el problema se vuelve más importante que la solución. La finalidad es ahora el estudio inútil de esa fragmentación del pensamiento dentro de una “objetividad” imposible. Una objetividad pretensiosamente democrática donde pueda acomodarse nuestra insacrificable posición. ¡Cuánto de esto no tenemos en nuestra radio día a día!
Opuesto esto a la síntesis, que busca soluciones concretas y definidas que puedan ser buenas para unos y no tan buenas para otros. Pero la síntesis no se acomoda al gusto de los analistas (y valga decir que cada puertorriqueño es un analista político), sino a la causa del problema. En los procesos ideológicos se huye de la síntesis porque se teme a la generalidad. Y la generalidad no es “democrática”, porque en el análisis de la democracia se piensa que “democracia” es el respeto a la diversidad del pensamiento. Ciertamente, pero en ese pensamiento democrático se incluye la negación del mismo. En tanto, ¿cómo podemos vislumbrar una solución que tiene en sí misma su contradicción? ¿No es en esta incómoda paradoja que vive la mitad “popular” de nuestro país?
Lo noveno, la absoluta confianza en el proceso electoral como una esperanza de cambio.
Es decir que el puertorriqueño prefiere estar cuatro años jodido y esperar las próximas elecciones, que actuar en el interim.
Vale, se entiende. Pero en ese espacio de tiempo los pobres se vuelven mas pobres y los ricos hacen estallar sus gorduras a costa del pueblo.
Lo décimo. La conciencia nacional del puertorriqueño desaparece.
Es curioso que sólo salga a flote mediante el deporte o las mises.
La cultura nacional, materia prima de la identidad, se ha negociado y sometido al modelaje de la cultura estadounidense de maneras tan descaradas y explotadoras, que en este país, hablar de cultura, es hablar de disidencia.
La palabra “Nación” ha sido desnaturalizada. Nuestra Nación no es esta, es “otra” que es “más nación”, solo porque es más grande y poderosa. La palabra “Patria”, ha sido exaltada por los mismos que la destruyen.
Todas nuestras formas de cultura son “menores”, más “pobres”, no son “rentables” porque son de una “minoría” y representan un “pasado superado”. Nuestra cultura no está a la par de las formas rentables de la tecnocracia cultural norteamericana que nos llega diariamente por cable TV, por lo que “lo puertorriqueño” termina siendo mero folclor para el turismo. El actual gobierno ha dicho que cultura y turismo son sinónimos, reduciendo a mero negocio los cimientos de nuestra nacionalidad y nuestras costumbres. La lucha contra el idioma español, dentro de poco será punta de lanza de un gobierno que está dispuesto a negociarlo todo por conseguir la estadidad. ¿Y qué se hace para contrarrestar esto? ¿No hay un amplio sector de nuestra juventud que vive la dualidad de que “todo lo de Estados Unidos es bueno” mientras “lo puertorriqueño es viejo, defectuoso, fuera de moda”?
Finalmente, lo undécimo: la idea de una alianza luchadora contra el poder.
Sería deseable. Pero ¿no será transitoria? Vale, pues sea en tanto funcione ante este presente indeseable.
Una alianza de los sectores estudiantiles, sindicales, independentistas, soberanistas, colonialistas del PPD, la sociedad civil, el mundo cultural y académico, las comunidades organizadas, sectores y gremios comerciales aplastados por los intereses macroeconómicos, podrían formar una alianza que no sea partidista y concentrarse en castrarle a este gobierno sus capacidades opresoras. ¿Tendrán que esperar al 2012 para hacerlo?

¿Qué hace el que no sabe qué hacer?
La redacción de un pliego de negociación inmediata, antes del 2012, que no interfiera en él ningún interés electorero. La sustitución inmediata de un programa de partido por un programa del pueblo.
Solicitar al Gobierno de Puerto Rico, en la mejor buena fe posible, la aceptación de la ayuda del pueblo para solucionar la crisis. Si el Gobierno aceptase la existencia de la crisis, será el mejor primer paso para solucionarla. Si no la aceptase, habrá que hacérsela ver de las maneras más creativas posibles.
Por ello el país no se moverá hasta que no se satisfaga cuanto antes una aceptable mejoría de las cinco prioridades básicas de nuestro pueblo que han sido abandonadas:

1) Seguridad.
2) Salud.
3) Empleo.
4) Justicia social.
5) Cultura y Educación.

Una agenda inmediata deberá tener como prioridad la formación de Comités de Negociación del Pueblo, al modo que nos enseñó el Consejo de Negociación de los Estudiantes de la UPR.
La inclusión en esos consejos de las mentes más preparadas y diestras en todos estos campos, seleccionadas por los grupos más representativos de estos sectores.
La preparación de agendas de trabajo que tomen en consideración la actual situación económica mundial, al tiempo en se desarrollen proyectos de soluciones a corto plazo.
Negociaciones continuas y proposiciones justas en el que se manifieste la complacencia en los entendidos y se expliquen con tolerancia los desacuerdos.

De no obtener respuesta al mandato del pueblo, se proponga:

1. Dispersión internacional de comunicados y llamados a la negociación a todos los rincones del planeta. Obtener la paralización del turismo, de acreditaciones y de todo movimiento económico hasta tanto se abra el diálogo.
2. Solicitar la intervención de organismos internacionales en un posible mediación del conflicto.
3. De no lograrse estos medios democráticos, entonces se propondrá:
a. Una Declaración Nacional de una Huelga de Brazos Caídos de todo el sector público.
b. Toda manifestación de disidencia pública organizada que desestabilice la prepotencia gubernamental.
c. Paralización indefinida de toda labor y llamado a la movilización a la lucha en todo el país.

Esto hemos aprendido de los estudiantes de la Universidad de Puerto Rico en su reciente Huelga. Fruto de una sabia organización, hija de la indignación y de su iluminado sentido democrático de justicia social.

Si este ha de ser el modelo exitoso de una nueva lucha, ¿por qué no usarlo de Cartilla para una nueva Rebelión Nacional?

Última actualización el Viernes 28 de Mayo de 2010 19:50
 
El mediador de Fortuño Correo electrónico
Columnas - De visita
Escrito por Luis Raúl Albaladejo*   
Viernes 28 de Mayo de 2010 16:31

El Gobernador Fortuño acaba de nombrar un mediador en el conflicto huelgario de la UPR. ¿Quién es el mediador? El Obispo David Álvarez de la Iglesia Episcopal. ¿Y quién es David Álvarez?

David Álvarez es el patrono del Hospital San Lucas de Ponce. En tal calidad, ha tenido múltiples conflictos con los trabajadores de la salud en ese hospital. Cuando ha tenido que negociar convenios colectivos con sus empleados ha sido bien intransigente y en ocasiones ha estado largo tiempo sin firmar un convenio aceptado por los trabajadores, manteniéndolos en un limbo laboral.
Alguien que no puede resolver los conflictos en su propia casa, ¿cómo puede ser mediador de conflictos en la casa del vecino?

Por otro lado, ¿alguien recuerda que el Obispo Álvarez se haya expresado alguna vez a favor de una causa del pueblo por sus derechos? ¿Quién recuerda su voz en la lucha de Vieques, tan propicia para que un “hombre de Dios” se solidarizara, puesto que era una lucha por la paz? ¿Quién lo recuerda denunciando la venta de la Telefónica? ¿Quién lo recuerda defendiendo al pueblo en Paseo Caribe? ¿Quién lo recuerda abogando por la gente de Villa del Sol? ¿Quién lo recuerda defendiendo los empleos de miles de trabajadores despedidos por Fortuño?

La movida de Fortuño, como golpe publicitario, no tiene precio: el Gobernador queda como la parte del conflicto que se muestra flexible y toma la iniciativa de extender el ramo de olivo. Pero no es un ramo inocente. El mediador tiene una visión enteramente compatible con las ideas de quien lo nombra. ¡Por eso lo nombra! Claro, como nunca se ha expresado ni ha favor ni en contra de ninguna lucha social, da la impresión de ser alguien “imparcial”. Pero su silencio de toda la vida es elocuente prueba de su parcialidad.

Hay algo de encerrona en la movida del Gobernador. Si los estudiantes no aceptan al mediador, quedarán como intransigentes. Si lo aceptan, estarán aceptando una ficha cargada cuya gestión, de ser exitosa, dará al Gobernador todo el crédito por la resolución del conflicto. Finalmente, si la mediación no es aceptada o si, aceptándola, no produce frutos el gobierno estará en una posición más cómoda para justificar ante la opinión pública una intervención por medio de la fuerza para terminar el conflicto.
Se está pasando la hora para dar la voz de alarma. La movida del Gobernador intenta sentar las bases para justificar el uso de la Fuerza de Choque en la Universidad bajo el argumento de que él trató de solucionar el conflicto por medios pacíficos, pero los estudiantes, respaldados por “elementos ajenos” a la institución, no lo permitieron.

Los sindicatos, las comunidades, la sociedad, el pueblo entero, deben unir urgentemente sus voces y recordarle al Gobernador que todo Puerto Rico se convertirá en un campus universitario si se atreve a ejecutar la segunda parte escondida de la movida que acaba de realizar.


*El autor es abogado y poeta residente en San Juan

Última actualización el Viernes 28 de Mayo de 2010 16:38
 
24 horas Correo electrónico
Columnas - Elver Dugo
Escrito por Elver dugo   
Jueves 27 de Mayo de 2010 15:09

El Instituto de Ciencias Forenses se tardó un mes en determinar la causa de la muerte de Lorencito. Pero en 24 horas determina que la joven estudiante del RUM que murió antier se debió a una infección. Y a mi me huele que esto es mandao por el gobierno para lavarse la cara ... y quitarle la responsabilidad por su muert ...e a Fortuno, como dijeron sus padres. ¡ADELANTE CON LA HUELGA, EL PUEBLO LOS APOYA... Y AHORA MAS!

 
"Método científico" para romper las huelgas Correo electrónico
Columnas - De visita
Escrito por Fuenteojejuna   
Jueves 27 de Mayo de 2010 03:46

A continuación, la fórmula Mohawk Valley, creada por James Rand como un "método científico" para romper las huelgas durante la huelga del valle Mohawk. (13 de marzo de 1937)

Primero: Cuando se ve la amenaza de huelga, etiquete a los líderes sindicales como "agitadores" para desacreditarlos con el público y sus propios seguidores. Conduzca votaciones ante los delegados en virtud de determinar la fuerza de la unión y para hacer posible la presentación de los huelguistas como un pequeño grupo en minoría. Ejerza presión económica a través de amenazas de mover la planta, organice a los banqueros, propietarios y empresarios en un "comité ciudadano".

Segundo: Eleve en alto la bandera de "la ley y el orden", causando así que la comunidad solicite en masa la acción judicial y policiaca en contra de la imaginaria violencia, haciendo que olviden que los empleados tienen el mismo derecho que los demás en la comunidad.

Tercero: Llamar a una "reunión masiva" para coordinar un sentimiento público en contra de la huelga y así fortalecer al "comité ciudadano".

Cuarto: Agrupe una gran fuerza policiaca para intimidar a los huelguistas y ejercer un efecto psicológico. Utilice la policía local, la policía estatal y vigilantes especiales, elegidos diputados, si posible, de otros barrios.

Quinto: Convenza a los huelguistas de que su causa no tiene esperanzas con un movimiento de "vuelta al trabajo", organizado por una asociación "marioneta" que se harán llamar los "empleados leales" y que será organizada secretamente por el empleador.

Sexto: Cuando haya suficientes seguidores, fije una fecha para la apertura de la planta, siendo esta apertura solicitada por la asociación marioneta de vuelta al trabajo.

Séptimo: Realice la "apertura" teatralmente, abriendo las puertas con los empleados marchando en masa, protegidos por policías armados para dramatizar y exagerar la apertura y aumentar el efecto desmoralizador.

Octavo: Desmoralice a los huelguistas con una demostración de fuerza. De ser necesario, convierta el lugar en algo parecido a un campamento bélico o en una barricada exterior.

Noveno: Cierre con un bombardeo de publicidad resaltando el tema de que la planta está en plena operación y que los huelguistas no son más que una minoría intentando interferir con el "derecho al trabajo". Con esto, la campaña está culminada - el empresario habrá roto la huelga.

 
Coca, cacos, cucos y la universidad Correo electrónico
Columnas - De visita
Escrito por rimabrusi.com   
Miércoles 26 de Mayo de 2010 15:15

A diario escucho la condena a los estudiantes.  A veces es una condena feroz, como la del ex-gobernador Romero Barceló, que ayer, jadeante, los tildó de “manganzones”, y los acusó de gastarse la beca Pell en alcohol (!), cigarrillos y hasta coca. O la de Rivera Schatz, que para responderle al anterior opta por regresar al discurso del “grupúsculo diminuto” que no tiene “apoyo del pueblo”. A las condenas feroces podría respondérseles, y se les responde, con cosas como que la Pell no daría para la coca aunque la usaran, con que los chavos se usan para libros y comida, y con que los verdaderos manganzones son los ex-políticos que se niegan a limitar su infamia a la memoria histórica de los pueblos e insisten en su propia relevancia. O con que los políticos del presente deberían 1)cumplir con sus promesas de vigilar policías abusadores y 2)aprender a contar bien-porque el “grupúsculo” sigue constituyendo quórum y ratificando la huelga que los propios administradores legitiman convocando una asamblea tras otra, en la búsqueda infructuosa de la mitológica “mayoría silente”.

A veces la condena es mas bien desconcertante, como cuando, viéndolos macaneados, los acusan de haberse buscado el macanazo en cuestión “provocando” la ira (¿del policía? ¿de Dios? ¿de la propiedad privada?) porque se burlaron, o porque se “pasaron de la raya”, o porque “siguen pidiendo”, o porque no protestan “en los lugares y momentos adecuados”, o por sus largos pelos, o por sus “fresquerías”…O porque, como dice la amiga y colega Lissette Rolón en una de las fábulas que construye sobre la huelga, osaron sentarse “en la misma mesa con el gobierno siempre, como co-dueños de un bien público…” La “raya” que los muchachos ofenden al cruzar es casi siempre literal, geográfica, espacial: Hay quienes quisieran ver (o más bien, no ver) a los estudiantes apiñaditos en algún rincón irrelevante, protestando calladamente, sin molestar. Los que así piensan equiparan la democracia con la invisibilidad o la discreción de la disidencia.

A veces la condena es (en comparación con las dos variedades anteriores) casi gentil, acariciadora, como cuando sus colegas y los nuestros conminan a los huelguistas a salirse de los portones, de prisa, por favor, para que otros puedan entrar a dar clase/tomar clase/hacer investigación/graduarse. Aquí el problema no es tanto el reclamo (los universitarios, todos, tendemos a creer en una universidad abierta, colectiva, utilizable, de modo que el reclamo tiene su justicia), sino a quién se le está haciendo ese reclamo: ¿Por qué no le decimos eso mismo a los Síndicos y administradores? ¿Que deroguen la certificación conflictiva, aclaren el asunto del alza fantasmal de matrícula, quiten las sanciones y nos dejen abrir los recintos de una buena vez? ¿Que habiliten las estructuras de diálogo que están secuestradas: los no- convocados senados, la no-convocada junta universitaria? ¿Qué tal pedirles que defiendan al estudiantado que recibe becas, peludos o pelones, dentro o fuera de los portones, de las alocadas acusaciones de Romero?

Una máquina del tiempo, usted y yo somos los clientes, alguien (¿Rodríguez Ema?) sonríe, masculla alguna cosa, nos conecta los cables necesarios, y emergemos del aparato metidos en un anacronismo insólito: Un país en donde nos aplican una “medicina amarga” globalmente desprestigiada en los noventa, en donde se asoma además la cabezota fea, igualmente desprestigiada, de una estrategia política, la de la opresión, el carpeteo y el exceso policíaco, que creíamos superada, donde gobernadores del pasado surgen,  zombies manchados con sangre de maravilla, a insultar a los estudiantes, emisarios de un futuro posible. Donde los abogados de la universidad, inesperadamente, renuncian y en su lugar se instalan nada menos que los de McConell-Valdés, arquitectos del fortuñismo y de las apepé formales e informales.

¿Y qué hacen los muchachos y muchachas de la Universidad con todas esas condenas? La mayoría de ellos las contesta con serenidad, y sigue trabajando.

Rushdie tiene una novela, Shame, en donde un personaje se vuelve peludo (muy peludo) porque carga en sí toda la verguenza (bueno, “shame” es una de esas hermosas palabras que significa varias cosas, entre ellas, verguenza y culpa) de los que no tienen o asumen ninguna.  Tal vez los llamados “pelús” de los portones cargan con la verguenza, con la dignidad, con la responsabilidad, del colectivo. Basta ya de condenas: Hay que dirigir el reclamo universitario hacia donde debe ir.

 


Última actualización el Miércoles 26 de Mayo de 2010 15:24
 
<< Inicio < Anterior 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Siguiente > Fin >>

JPAGE_CURRENT_OF_TOTAL
Únete al nuevo listado de correos de ContraTodaAutoridad.com
IMPORTANTE: Estamos cambiando la forma de enviar los correos por esta que es mejor para evitar el Spam. Escribe tu correo aquí y recibirás un mensaje en tu buzón pidiendo que confirmes tu suscripción:
Nombre:
Correo:
Suscribeme, quiero recibir las noticias. De baja

Nuevo Politica-Fixion, con una parodia de la politica de Puerto Rico. ¡No te lo pierdas!


Únete al nuevo listado de correos de CTA
Escribe tu correo:
Nombre:
Correo:
Subscribeme No quiero más

Comenta en tus redes sociales


ContraTodaAutoridad.com es una publicación digital voluntaria y sandungera que no está inscrita ni en los centros espiritistas.
No tiene dirección física ni postal. No tiene ni teléfono ni fax. Nadie es responsable, es por eso que erradicamos la irresponsabilidad.
Esta publicación está vacunada contra insultos, vejamenes, calumnias, epitetos y toda clase de maldición ya sea en forma fisica, verbal, espiritual o electrónica.
No nos hacemos responsables de nada de lo que aquí se expresa ni de las cagadas de nadie. Algunos sospechamos que el gobierno es una organización criminal continua y quienes en el participan,
lo hacen para lucrarse ilegalmente utilizando el poder ejecutivo, legislativo y judicial asi como organizaciones pantallas para crear leyes a su favor.
Algunos creemos firmemente en la disolución inmediata de todas las instituciones gubernamentales y en todas formas de coerción contra todos los seres vivos en el planeta y fuera de el.
Amen y Jesú Manífica.